lunes, enero 6

Adiós

Probablemente algún día hayas llegado a mi blog y estés leyendo esto.

Probablemente nunca lo leas.

Probablemente nunca más hablemos porque lo último que quieres saber es de mí.

Pero bueno, podré vivir con la certeza de que algún día me leerás.

Te amo. Te amé y probablemente te ame hasta que el tiempo me sane. Te amo tanto que terminé lo nuestro. Probablemente no entiendas, me odies y mi existencia hoy sea como la de cualquier ser humano para ti.

¿Por qué María Claudia terminaste conmigo?

Porque lamentablemente pensé con el cerebro y no con el corazón. Y los motivos para estar separado eran más fuertes que para estar juntos en ese momento.

Quiero que tengas en claro que esto no fue fácil para mí. Ser la mala del cuento no es mi nota. Tengo el corazón destrozado. Probablemente no quiera amar a nadie por los próximos años de mi vida. Decirle adiós a alguien que amas es lo más  difícil que he hecho. Dejarte me ha hecho sentir ahogada por días enteros. No podía respirar. Me dolía el pecho, me pesaba el corazón, me costaba respirar. Solo si lloraba sentía que me entraba oxígeno.

¿Por qué María Claudia terminaste conmigo?

Porque, como pareja, no te iba a ser feliz. ¿Por qué? Porque me di cuenta todo este tiempo contigo que hay ciertos espacios vacíos entre nosotros, importantes para ti, que yo no llenaba: mi forma de ser, mi forma de exigir, mi carácter. Yo sé que tú querías que yo sea tu alma gemela en la música, no lo era. Yo sé que tú querías que tuviera un amor hacia los animales como tú esperabas, yo no lo tenía. Quizás conocer personas cercanas a ti que eran más compatibles contigo me hizo dar cuenta de que conmigo ibas a llegar a un punto en que me ibas a forzar.

¿O quizás ya estabas forzándolo? Entiendo perfectamente que las personas tenemos tiempos diferentes. Definitivamente tu tiempo y el mío se llevan kilómetros de distancia. Respeto demasiado tu espacio, tu tiempo. Respeto mucho el tiempo que te tomaste en decidir lo nuestro. Pero respeta también que a cualquier persona le hace dudar el que te tome mucho tiempo tomar una decisión. Lamentablemente yo dude. Me demoré, pero dude ¿Por qué? Porque me gustaría estar con una persona que no dude de que me ama. Ni un segundo. Yo sé que dudaste, que te asustaste, que te abrumó. No pasa nada. Está bien. No me iba a molestar. Pudiste habérmelo dicho y yo iba a entender.

Probablemente al final ya estabas convencido de que yo no iba a interrumpir tu vida como lo hice la última vez, pero igual sentías mi presión. No es que me haya molestado que no vayamos a mi ritmo. No es que me haya encaprichado con que me “firmes”. Simplemente ponte en mi lugar ¿Cómo debo sentirme si yo estoy 100% segura de lo que quiero por meses y tú aún no? ¿Qué estamos en ritmos distintos, no? Lo estábamos.

Por otro lado, créelo o no, terminé porque pensé en ti antes que en mí. Sincerémonos ¿Crees que vas a estar conmigo para toda tu vida? ¿Cuánto tiempo más íbamos a estar juntos? ¿Uno, dos años más? ¿Y a los 28 ibas a decidir vivir? De lo poco que te conozco que conmigo eres una persona muy feliz, pero sin mí lo eras más. Por lo menos este año, que estuviste sin mí, estuviste muy bien.  

Con esto también quería hacerte entender que hay una gran diferencia entre amor y costumbre. Yo sé que amor nunca dejó de haber entre nosotros, pero probablemente no el amor que estábamos buscando. Yo sé que me dijiste que tú sabías que yo no era un “capricho” porque tuviste la oportunidad de evaluarlo. Yo no he tenido esa oportunidad. Y sinceramente, es imposible que hayas tenido esa oportunidad habiendo estado paralelamente hablando conmigo. Esa oportunidad se tiene cuando estas SOLO ¿Qué pasa si llegaba el amor de tu vida y yo sigo ahí, hablándote? Obviamente le ibas a decir que no, porque yo sigo ahí. Diferente es si estamos ambos separados y EFECTIVAMENTE, SEPARADOS, aún nos necesitamos. Si así se me presente el rey de España, yo te quiero a ti, es que definitivamente no eres mi capricho.

Créeme que lo que más me duele es perderte. No como enamorado, porque lamentablemente lo que tuvimos todo este año no era una relación amorosa. Eras mi mejor amigo. Eras mi apoyo. Mi hombro. Mi escapada. Me llegaste a conocer de una manera que me asusta porque nadie más lo hará.
Quiero que sepas que te pido perdón si te he causado alguna tristeza. Sabía que tenía que pagar esa consecuencia. Sabía que mi decisión no te iba a gustar. Ver tu cara ese día ha sido lo más doloroso que te sentido en años. Si hubiera podido abrazarte para pegarme las piecitas que tenía rotas lo hubiera hecho. Perdóname.

Espero que con el tiempo estés bien. Yo esté bien. Crezcamos. Solos. Espero que con el tiempo seas feliz. No hay nada en este mundo que quiera tanto que seas FELIZ. Espero que con el tiempo nos podamos sentar a conversar. Vamos a donde quieras. Fúmate el cigarro que quieras, no te voy a molestar. Cuéntame de ti, de tus logros, de tus alegrías, de tus tristezas, de quienes te enamoraste, de cuántos corazones rompiste. Cuéntame de Oslo. Muéstrame tus covers, tus playlists, háblame de tus viajes, de cuál será tu siguiente destino.

Espero con ansias ese día. En donde estés bien y seguro de lo que quieres. Y yo también.

Probablemente ese día sabremos si somos el uno para el otro, en cualquier tipo de relación que tengamos.

Confía en mí. Para lo que quieras.
Estoy molesta.
Muy molesta.
Estoy triste.
En el momento en que me empiezo a sentir bien, me vuelvo a caer.
Estoy molesta contigo…
Todo lo que siento por ti es cariño, agradecimiento, nostalgia.
Pero permíteme que en este momento me sienta molesta.
Ya se me va a pasar…
Porque todo pasa…
Quizás mi culpa fue no decirte a tiempo que no me sentía suficiente.
Tenía miedo de seguir presionándote, de joderte, de quitarte tu tranquilidad.
Pero… ¿cómo no te vas a dar cuenta?
Cuantos días esperé que me agarres la mano, que me presumas, que me des un beso en la boca, que me abraces sin la necesidad de que yo esté mal o de pedírtelo, que me regales una declaración de amor, que me hagas cariño, que me digas que soy la mujer más linda de (tú) mundo.
Esperé todo el año para que el 3 de octubre estemos juntos.
Yo sé, qué chucha, es una fecha más. Pero era mi límite mental. No quería presionarte, pero lo estaba haciendo. Yo te presionaba a quererme, a amarme, a aceptarme como soy.
Tú nunca fuiste el problema, el problema era yo que no te convencía.
¡Y está bien! No hay ningún problema.
Yo lo acepto.
Pero ahora tú acepta que, por primera vez, he dejado de pensar en ti primero y me he puesto a mí.
Por primera vez, estoy haciendo algo por amor propio, aunque esté pagando ahorita las consecuencias. Sé que será lo mejor para los dos.
Ve y enamórate de otra persona, besa a otra persona. Ve y siente todo de nuevo por primera vez. Ve y dale el amor hermoso que tienes a alguien que sea compatible contigo.
El único consejo que te daré, cuando la encuentres:
Mírala como un trofeo.
Llénala de cariño.
Acéptala.
No pierdas el tiempo, ni el suyo.
Hazla sentir la mujer más hermosa del mundo.
Sé sincero con ella… y contigo.
Sé más seguro.
Nunca recibas menos de lo que mereces…
Y nunca… des menos de lo que ella merece.
Ve y enamórate. No de mí. De otra persona.
En unos años te voy a preguntar qué aprendiste.
Y por primera vez quiero escuchar un “Gracias, por ese día tomar esta decisión. Fue lo mejor para ti, para mí y para los dos” sea la situación en la que estemos.

Última carta


Te escribo esto con la ilusión de que algún día, en un futuro, lo leas y me recuerdes sonriendo, como yo lo haré.

Probablemente no entiendas por qué todo se terminó. Pero espero que cuando hayas leído esto hayas entendido que era lo mejor. Por lo menos, por primera vez, siento que decidí lo mejor para mí.

Durante mucho tiempo no la estuve pasando bien, culpa mía no decírtelo para evitar presionarte más de lo que ya sentía que lo hacía. Pero ya, dejemos eso atrás. He dejado de torturarme y clavarme mil cuchillos en la cabeza, para pasar a recordar lo que tuvimos. Te voy a recordar sonriendo y si algún día nos reencontramos, te sonreiré aún más.

Nunca olvidaré la persona que fuiste conmigo, mi mejor amigo, mi cómplice, mi paño de lágrimas, mi enamorado, mi novio, mi futuro esposo (eso yo quería, pero nunca te lo dije porque te asustaba jaja). Fuiste el amor más lindo que tengo. Ese que me sacó de mis casillas, que me hizo renegar, que me hizo sacar lo malo, pero sobre todo, lo bueno de mí. Ese que me hizo sacar la fuerza que tengo y el amor propio que llevaba dentro.

Te amé. Fuiste esa clase de amor que me despeinó la vida. Fue todo tan intenso, y al final tan tranquilo. La he pasado tan bien contigo Dorgje, jugar, cantar, molestarnos, hasta renegar. Me has conocido tanto que llega un punto en el que me asusta, muchísimo.

Gracias por nuestras salidas, por las cantadas en el carro, por los abrazos, por los consuelos, por creer en mí, por defenderme, por darme mi lugar, por cuestionarme, por darme la contra. Gracias por lo bueno y lo malo. He crecido de una manera exponencial gracias a ti. Nada ni nadie podrá reemplazar el espacio que ya tienes en mi vida, ni opacará los momentos que llevo dentro en mi memoria. Nada ni nadie se comparará a lo que tú y yo tuvimos. Gracias por hacerme vivir un amor de adolescentes, tan intenso y tan puro. Gracias por hacerme entrar a tu vida. Gracias por hacerme cantar, por hacerme vivir la música, por hacerme gritar, bailar, llorar, reír. Sé que no encontraré otro como tú en el mundo. Eres irreemplazable. Eres único. Eres increíble.

Siempre me preocupé por ti, por tu felicidad, por tu tiempo, por tu estabilidad emocional. Llegó el momento de ponerme a mí primero. Me toca escribir de nuevo. Me toca priorizar qué quiero yo.  Me toca salir de mi zona de confort. Me toca buscar lo qué merezco. Me toca equivocarme. Me toca vivir. Me toca llorar sola. Me toca conocer personas. Me toca que me decepcionen. Me toca que me rompan el corazón nuevamente. Me toca pararme nuevamente. Me toca crecer. Y sé que a ti también. Sin mí. Te hará crecer muchísimo. Necesitas crecer muchísimo aún. Sin mí.

Yo también te voy a extrañar. De una manera dolorosísima. Pero con el tiempo sonreiré al pensarte, estoy segurísima. Con el tiempo podremos conversar sobre esto, más tranquilos, más maduros, sin rencor, sin resentimientos. Probablemente en la laguna, con un pucho y chela en mano, escuchando Feel, hablando de nuestros amores, desamores, triunfos y fracasos. El día que llegue a ese punto y sienta que por fin todo encajó, todo tuvo un sentido... te mostraré esto. Porque ahorita nada tiene sentido para mí. 

Esto no significa que en este momento me voy a olvidar de ti o que te dejaré de querer. Significa que vienen nuevas personas a mi vida, nuevos momentos y lugares por descubrir. Estoy segura de que algo mejor vendrá para los dos. Lo merecemos.